Antes de que fuéramos agricultores y ganaderos éramos cazadores-recolectores. En aquella época tan dura, lobos y humanos, los dos grandes depredadores sociales de entonces, fueron acortando distancias, produciéndose los primeros contactos entre ambos. Con el devenir de los años aquellos lobos dieron origen al perro. No parece razonable pensar que nuestro mejor amigo provenga de un animal tildado de sanguinario e incluso demoníaco, sino más bien todo lo contrario. Es la conducta social, leal e inteligente del lobo, la que ha permitido que con los siglos haya sido un aliado fundamental de la especie humana, primero como lobo y luego como perro. Quien una vez dominó el hemisferio norte del planeta, ve como ahora sus territorios y poblaciones se ven cada vez más reducidos, pasando de ser nuestro aliado a nuestra víctima.

Los mitos dicen del lobo muchas cosas inciertas, como que puede paralizar con la mirada. De hacerlo, es por la fascinación de estar frente a un ser que no solo te la devuelve, sino que te traspasa con ella. Se diría que la Naturaleza quiere exhibirse con sus mejores galas a través de la mirada del lobo... Es, sin duda, una de las protagonistas de esta exposición.

Las fotografías corresponden a lobos ibéricos (Canis lupus signatus). Han sido tomadas en los centros de educación ambiental CEA La Dehesa y Cañada Real, donde he tenido la inmensa fortuna de poder interaccionar con las manadas.
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